domingo, 16 de junio de 2013

CAPITULO III / Piar y Ribas contra Bolívar

Piar y Ribas rebelados contra Bolívar y Mariño en Carúpano.

Presencia del Pirata Bianchi en las campañas navales de Venezuela junto con sus hermanos Juan y Nicolás – Piar al mando de la Escuadrilla de Bianchi –Pasa luego a comandar las fuerzas de Margarita – Bianchi  asume una conducta rapaz y se apodera del Tesoro de la Iglesia confiado a la República – Ribas y Piar contra  Bolívar y Mariño, los expulsan y asumen el mando del ejército republicano.


            A Eugenia, la rubia de ojos color verde esmeralda, desheredada y reprimida, pero al fin libre en el amor en cualquier lugar, forma y circunstancia, bien con un zambo como Simeón o con un patriota de mayor rango y renombre, nunca le gustaron, a decir de  Pancho Herrera Luque en "Boves, El Urogallo", las lisonjas y modales del Pirata José Bianchi, un italiano gordo, de largo mostachos, de mirada rapaz y anillos en las orejas.

            Y a cuál criolla de su entereza podía agradar un Pirata o, en todo caso, un mercenario, con tantos apuestos patriotas a la vista luchando sin importarles bienes ni fortuna, por una causa justa como era la de lograr la emancipación de Venezuela y América?

            El Pirata Bianchi tal vez tuvo la ocasión de sentirse  correspondido por otra, menos por una mujer como Eugenia y, seguramente, que a esa otra la encontró en algún paraje o puerto de su navegación, en calidad de comodoro, por las costas de islas antillanas y de nuestra atribulada Venezuela, desde los comienzos de la guerra de Independencia hasta poco antes o después de fracasada la Segunda República.

            El, como sus hermanos genoveses, Juan y Nicolás, quiso probar suerte en aventuras fuera del Mar Mediterráneo.  Para entonces, el nuevo continente continuaba siendo tierra promisoria y un buen día de brisas y augurios desplegó velas buscando, no tierra firme, sino islas como las del Mare Nostrum.

            Lo cierto es que en 1812, zarpó en su goleta "El Intrépido" y luego de  estar en varios puertos caribeños, se estableció  en Trinidad.  Allí, al año siguiente, lo encontraron venezolanos comprometidos con el movimiento independentista y lo interesaron para comandar una escuadrilla dentro de un plan concebido para retomar a la Isla de Margarita gobernada  por Pascual Martínez  y la Provincia de Cumaná, al frente de la cual estaba Eusebio Antoñanzas.

            Esos venezolanos comprometidos eran 45 jóvenes patriotas, entre los cuales destacaban Santiago Mariño, Manuel Piar, y José Francisco Bermúdez.  Entre enero y abril se apoderaron de las plazas militares de Guiria, Irapa, Maturín, y en junio estalló el movimiento interno en la Isla de Margarita capitaneado  por el joven oficial José Guevara que enfiló su ofensiva exitosamente contra el Castillo de Pampatar y puso en libertad a Juan Bautista Arismendi, quien tomó el mando de la sublevación en la cual estaba también comprometido el Pirata José Bianchi en calidad de mercenario.  Al mando de éste organizó una escuadrilla de  15 barcos para resguardar las costas de la isla y respaldar la ofensiva de Mariño que había sitiado a Cumaná.

            La primera tarea de Bianchi fue despejar el  ámbito marino de toda presencia realista, la cual para el momento no era significativa.  Apenas  "El Arrogante Guayanés" y otros dos barcos, de los cuales se apoderó cuando se proponía bloquear a Cumaná  para completar el sitio impuesto por Mariño hasta lograr, luego de diez asaltos, la rendición de la provincia, 2 de agosto de 1813.  El Gobernador Eusebio Antoñanzas evacuó la plaza hacia Curazao, donde murió a causas de varias heridas recibidas en combate.

            Asegurada a favor de los patriotas orientales la provincia de Cumaná, Mariño confía a Bianchi el transporte de una columna de soldados para la toma de Barcelona, gobernada por Juan Manuel Cajigal, la cual se lleva a cabo sin mayor resistencia de los realistas.

            Cumplida esta misión, Bianchi regresa con la escuadrilla a Cumaná  donde ha prometido cancelarle los salarios a la tripulación, pero los realistas han cargado con todo el dinero de las arcas y prácticamente la provincia está  en déficit.  Por el momento no hay recursos para Bianchi y previendo algún motín u otra situación inconveniente, es separado del mando al igual que sus hermanos.

            Mariño entonces pone la escuadrilla al mando de Manuel Piar, pues había que auxiliar a Bolívar que pedía bloquear a Puerto Cabello.  Allí permanece la escuderilla hasta mayo de 1814 que se da la primera Batalla de Carabobo a favor del Libertador. Entonces regresa a Cumaná  y los Bianchi son llamados nuevamente, pues a Piar se le ha confiado sostener a Margarita.

            Durante la Emigración a Oriente (1814), Bianchi transporta tropas desde Cumaná  a Barcelona y, en compañía del teniente de fragata Felipe Esteves, llega hasta la altura del río Tuy para recoger intereses del Estado y soldados, captura un navío realista que hacía daños a quienes en masa emigraban por la costa desde Caracas a Oriente y despeja de buques enemigos la zona del Unare hasta Cabo Codera.

            Los caraqueños, en número de veinte mil aproximadamente, acosados por Boves, habían emprendido penosa marcha hacia el Oriente y se hallaban en Cumaná  cuando la flotilla del comodoro Bianchi levó anclas y se dio a la vela con el tesoro (cajones llenos de plata y oro) que el clero de Caracas había confiado en calidad de préstamo de modo que su valor sirviese para gastos de la guerra de independencia.

            En ese momento -26 de agosto de 1814- Bolívar y Mariño también habían desaparecido, dando lugar a las más severas conjeturas.  De suerte que en medio de aquel ambiente de pena y derrota se comentaba que Bianchi había secuestrado a Bolívar y Mariño, como también se tejió la versión de que los dos jefes patriotas en connivencia con el Pirata habían abandonado a los emigrados a su suerte llevándose de paso los barcos y el tesoro.

            Pero la verdad histórica refiere que Bianchi, ante la debacle por el avance impetuoso de los realistas, no quería correr el riesgo de perder o demorar el pago de 50.000 pesos que le adeudaba  la República, y decidió con la gente a su mando y luego de poner bajo arresto a Mariano Montilla y otros oficiales, darse a la mar con alhajas y armamentos para cobrarse los servicios que venía prestando.

            Para ello, aprovechó la coyuntura de la evacuación de Cumaná  acordada por una Junta de Guerra presidida por Mariño para trasladase a las costas de Güiria por no estar el Ejército en condiciones de hacerle frente al enemigo.

            Mientras muchos emigraban por tierra hacia las costas y otros por mar hacia Margarita y las Antillas, Bolívar y Mariño decidieron abordar el "Arrogante Guayanés" y "La Culebra" que formaban parte de la escuadrilla, para tratar de recuperar lo que Bianchi había decidido convertir en su botín.

              La presencia de Bolívar y Mariño en los buques de la escuadrilla y el modo como lo trataron, desconcertaron a Bianchi que convino en un arreglo tan pronto llegara a Margarita donde pensaba hacer aguada y tomar víveres, pero las fuerzas de Piar en la isla dispararon contra las unidades de la escuadrilla obligando a Bolívar y Mariño a negociar de buque a buque con el Pirata.

            Bianchi, amo absoluto de la situación, propuso a los Generales Bolívar y Mariño, entregarles "El Arrogante Guayanés" y "La Culebra", más las dos terceras partes de las alhajas que se había puesto en los buques de su mando al evacuar La Guaira, esto a cambio de un certificado que legalizara la posesión de lo que retenía, necesario para desenvolverse en Las Antillas.

            El 30 de agosto se pesó la plata y resultaron 104 arrobas brutas, tomando Bianchi una tercera parte y las otras dos los Generales Bolívar y Mariño.  Un cajón lleno de perlas fue echado a la suerte y quedó en manos del Pirata.

            Bolívar y Mariño regresaron a Carúpano, el 3 de septiembre, pero fueron detenidos y declarados desertores por aclamación tumultuosa a la vez que José Félix Rivas (tío político de Bolívar) y Manuel Piar, asumieron el mando del Ejército.

            Dos días más tarde, Bianchi se acercó a las costas de Carúpano y se percató de la situación.  Confiado en la superioridad de sus fuerzas, reclamó la libertad de Bolívar y Mariño así como la de otros oficiales.  Para ello dio  plazo de 24 horas bajo la amenaza de hostilizar a Carúpano.

            El 8 de septiembre, Bianchi, tomando un copón dorado robado al Capitán Juan Nepomuceno Rivas, se regocijaba de su acción, mientras Bolívar, Mariño y otros oficiales granadinos se embarcaban en El Arrogante Guayanés con rumbo a Nueva Granada, antes de que llegara Piar de Margarita con 200 hombres dispuesto a ajusticiarlos.

            El mando de Bolívar en manos de José Félix Ribas durará  poco.  Lo aguardaba la derrota definitiva.  En los montes de Valle de la Pascua cayó asesinado por los soldados de Boves y su cabeza frita en aceite fue enviada a Caracas y exhibida en una jaula en la Plaza Mayor y luego en la Alcabala de La Pastora.

En cuanto a Bianchi, una vez que abandonó los servicios de la República, continuó su aventura y volvió a Margarita y a Cumaná, manteniendo sus barcos fuera de tiro de las baterías, para cambiar fusiles y pólvora por víveres y hacer otras negociaciones.

            El 10 de septiembre de ese mismo año 1814 se dio a la vela con dirección a la Blanquilla y Las Colonias, donde no pudo permanecer por mucho tiempo, objeto de las conspiraciones de sus propios marinos y otros piratas que no perdían de vista su tesoro de plata labrada y perlas.   A esta amenaza se sumaron las reclamaciones de Gobernadores como el de Puerto Rico y San Bartolomé.  En San Martín, al parecer, estuvo preso y se cree llegó a Génova en agosto de 1815, según "Breve relación de los servicios navales de los hermanos José, Nicolás y Juan Bianchi, de Génova” , escrita por este último en 1865 para avalar una petición de indemnización, ante el gobierno de Venezuela por los grandes gastos en que incurrieron los Bianchi en defensa de la República.




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