domingo, 16 de junio de 2013

CAPITULO V / Tercera fase de la República


Reliquias dispersas por caída de Cartagena  se reúnen en Haití – Expedición destinada a terminar para siempre con el dominio colonial – Bolívar honrado de nuevo con la autoridad suprema – Piar bien armado y municionado triunfa en Carúpano y Güiria e inicia su macha triunfal hacia los Llanos – Bolívar desembarca en Ocumare y lanza proclama a los caraqueños – Rechaza a Bermúdez y compañeros que tratan de sumarse a la expedición.

            Bolívar se hallaba en Jamaica desde mediados de mayo de 1815 procurando recursos para reencender la guerra, pero dado que pasaba el tiempo sin respuestas efectivas, se trasladó a Haití donde corrió con mejor fortuna.  El Presidente de la isla, Alejandro Petión, el armador curazoleño Luis Brión y el comerciante inglés Roberto Sutherland, le ofrecieron armas, barcos y dinero para recomenzar la revolución.

Ante este ofrecimiento, Bolívar convocó en los Cayos de San Luis, febrero de 1816, a los emigrados patriotas conformados por venezolanos, neogranadinos y extranjeros sumados a la causa republicana, para preparar la expedición, nombrar sus jefes y fijar la fecha de reanudar la guerra. Responden y concurren Santiago Mariño, José Francisco Bermúdez, Manuel Piar, Pedro León Torres, José Antonio Anzoátegui,  Bartolomé Salom, el escocés Gregor Mac-Gregor, los franceses Luis Aury, Carlos Eloy Demarquet, Renato Beluche, Ducoudray-Holstein, los neogranadinos Francisco Antonio Zea, Judas Tadeo Piñango, el curazoleño Luis Brión, Pedro Briceño Méndez, Carlos Soublette, Justo Briceño, Ambrosio Plaza, Mariano Montilla, Jugo Gárate, José Ignacio Pulido, Florencio y Guillermo Palacios, José María Lecuna y José Gabriel Pérez.

No se logra unanimidad en torno a la figura de Bolívar para comandar la expedición.  Viejas posiciones contradictorias y enemistades surgen al calor de la reunión en la que no faltaron los retos personales a duelo de  Mariano Montilla contra Bolívar, Mariño contra Brión, Jugo Gárate contra Piar  y el francés Ducuodray-Holstein contra Carlos Soublette.  Estos lances fueron oportunamente evitados por Alejandro Petión, quien, al igual que Brión, condicionaba su ayuda a la aceptación de Bolívar como jefe de la expedición no obstante la oposición de  Bermúdez, quien aspiraba comandar la expedición secundado por Aury y Montilla, todos al final fueron excluidos de la expedición por considerarlos Bolívar elementos perturbadores de la unidad,.

  La expedición integrada por unos 300 hombres, en su mayoría oficiales, equipada con 6.000 fusiles, municiones, víveres y una imprenta, embarcó en siete goletas: la mayor o comandanta identificada con el nombre General Bolívar, al mando del Capitán de Fragata Renato Beluche, a bordo de la cual iban el Libertador, Brión y el estado mayor; la   General Mariño, su comandante Vicente Dubouill, con algunos jefes oficiales; la General Piar, al mando de Juan Pinell, donde iban  Manuel Piar y otros oficiales; Constitución, al mando del teniente de navío Juan Monie; que llevaba a su bordo al general Gregor Mac Gregor; la Brión, al mando del teniente de navío Antonio Rosales; la Feliz, conducida por el comandante Mr. Lominé y la goleta Conejo, conducida por el teniente de navío Bernardo Ferraro. las cuales desplegaron sus velas desde Los Cayos de San Luis  el 31 de marzo de 1816 con destino a la isla de Margarita que en buena parte había sido ocupada por Juan Bautista Arismendi.

Entre otros oficiales, además de los nombrados, que iban a bordo de dichas embarcaciones estaban Ambrosio Plaza, Pedro María Freites, Manuel Valdés, Diego Ibarra, Juan Bautista Bideau, Carlos Chamberlain y el impresor Juan Baillío, a cargo del cual iba la imprenta.

La navegación fue larga y penosa tratando, entre islas antillanas, de evadir la vigilancia española que al fin tienen que enfrentar cerca de Los Frailes luego de capturar una goleta en la isla de Santa Cruz.  En la batalla naval de Los Frailes, el comandante de la marina Luis Brión y el capitán Renato Beluche resultaron heridos, pero son capturados el bergantín  español El Intrépido y la goleta Santa Rita.  El 3 de mayo tocan suelo venezolano en  Margarita por el puerto de Juan Griego y su sola presencia hizo que el Castillo Santa Rosa en La Asunción fuera abandonado y sus ocupantes refugiados en los fuertes de Pampatar y Porlamar, últimos reductos de los españoles en Margarita..

Guiados por Juan Bautista Arismendi, los patriotas siguen a caballo hasta la Villa del Norte en cuya iglesia se reúnen el 7 de mayo y por unanimidad le  ratifican a Bolívar su máxima jerarquía de Jefe Supremo y como segundo jefe para reemplazarlo en caso de ausencia, muerte o enfermedad, el General Santiago Mariño.  Al día siguiente, Bolívar  se dirige a los venezolanos en calidad de Capitán General de los Ejércitos de la Nueva Granada y Venezuela inaugurando el tercer período de la República, invitando a los españoles a regularizar la guerra y prometiendo instalar nuevamente el Congreso de Venezuela para lo cual desde ya quedaban los pueblos autorizados para nombrar sus diputados, confiándoles las mismas facultades soberanas que en la primera época de la República.

El 25 de mayo la expedición zarpa del puerto de Juan Griego buscando tierra firme por el puerto de Carúpano que controlan escasas fuerzas enemigas..  Le hacen frente y Carúpano es sometido tras un combate de dos horas que protagoniza Piar y  durante el cual es ocupado el castillo Santa Rosa y capturados la goleta  Fortuna y el bergantín Bello Indio al cual le cambian el nombre por Indio Libre.

En posesión de la plaza, el Liberador dicta entonces un decreto sobre la libertad de los esclavos y los llama a tomar las armas mientras la gente que durante el combate se había refugiado en las montañas sale, pide armas y se apodera de los pueblos dominados por los realistas. Bajo la presidencia del doctor Juan Bautista Urbaneja se instala una asamblea el 29 de junio en la que participa la municipalidad para reconocer al Libertador como Jefe Supremo.  Reconocimiento al que se suman desde Cabrutica los jefes guerrilleros Monagas, Cedeño,  Rojas, Zaraza y otros.

Antes y tan pronto se posesionó de Carúpano, el Libertador reorganizó sus tropas y decidió sobre la marcha apoderarse de Güiria para lo cual despachó a Mariño en la goleta de guerra Diana, acompañado del General Manuel Piar y de otros oficiales.  Luego de hacer escala y dominar Río Caribe continuaron hasta Güiria y desde aquí, acompañado del coronel Bartolomé Salom y del coronel Pedro Briceño Méndez en calidad de secretario,  partió luego el General Piar con cuatro flecheras, fusiles y municiones hacia un punto que le permitiera proseguir hacia los llanos de Maturín con el objeto de organizar y armar tropas buscando al mismo tiempo comunicación  con los diferentes caudillos que se habían mantenido por aquellas llanuras.  De los primeros que se unieron al General Piar, fueron los jóvenes F. Mejía, Juan José Quintero y José Centeno.

En carta de Bolívar para Arismendi, 23 de junio, le informa que “El General Piar siguió de Güiria para su destino de Los Llanos el 20 del corriente, llevando las armas, municiones y demás elementos que le he proporcionado, necesarios para obrar por aquella parte.  Sus operaciones van a reducirse a marchas, puesto que los enemigos han retirado todas las fuerzas que podían oponérseles”.

Mientras Mariño operaba desde Güiria y Piar marchaba hasta los llanos de Maturín y Barcelona, el Gobernador de Cumaná, Tomás Cires, concentraba todas las fuerzas de la provincia para reconquistar Carúpano por mar y tierra, visto lo cual, el Libertador determinó evacuar la plaza el 29 de junio y el 5 del mes siguiente desembarcó con 15 buques y 800 hombres en Ocumare de la Costa para desde aquí tratar de liberar la provincia de Caracas. Al hacerlo le dirigió a sus habitantes esta proclama exponiendo los principios de su lucha, miras, cesación de la guerra a muerte y libertad de los esclavos:

“A los habitantes de la provincia de Caracas:

Un ejercito bien  provisto de artillería y cantidad suficiente de fusiles y municiones está hoy a mi disposición para libertaros. Vuestros tiranos serán destruidos, o expelidos del país, y vosotros restituidos a vuestros derechos, a vuestras patria y a la paz.

            La guerra a muerte que nos han hecho nuestros enemigos cesará por nuestra parte: perdonaremos a los que se rindan, aunque sean españoles. Los que sirvan la causa de Venezuela serán considerados como amigos, y empleados según se mérito y capacidad.
            Las tropas pertenecientes al enemigo que se pasen a nosotros, gozarán de todos los beneficios que la patria concede a sus bienhechores.
            Ningún español sufrirá la muerte fuera del campo de batalla. Ningún americano sufrirá el menor perjuicio por haber seguido el partido del rey, o cometido actos de hostilidad contra sus conciudadanos.
            Esa porción desgraciada de nuestros hermanos que ha gemido bajo las miserias de la esclavitud ya es libre. La naturaleza, la justicia y la política piden la emancipación de los esclavos: de aquí en adelante sólo habrá en Venezuela una clase de hombres, todos serán ciudadanos.
            Luego que tomemos la capital convocaremos el Congreso General de los representantes del pueblo, y restableceremos el Gobierno de la República. Mientras nosotros marchamos hacia Caracas, el general Mariño a la cabeza de un cuerpo numerosos de tropas, debe atacar a Cumaná. El general Piar sostenido por los generales Rojas y Monagas ocupará los Llanos, y avanzará sobre Barcelona, mientras el general Arismendi con su ejército victorioso ocupará la Margarita. Cuartel general de Ocumare, 6 de julio de 1816.  Simón Bolívar”
            El día 6,  el General José Francisco Bermúdez llega desde Kingston al puerto de Ocumare de la Costa, siguiendo por su cuenta la expedición.  Tan pronto llegó, ofició al Libertador participándole su llegada y deseo de incorporarse, pero Bolívar en carta fechada dos días después lo rechaza por insubordinado y sedicioso.
            “Después de las diferencias y contestaciones que usted excitó en Los Cayos, y que me obligaron a licenciarlo; después de los paridos que continuó formando para oponerse a la expedición, pretendiendo el mando de ella contra la voluntad general de todos los que la componían, contra la determinación de la Junta General de Jefes notables que me encargó su dirección, y lo que no menos, contra el expreso comprometimiento de usted después de los votos formales y expresos que usted y sus compañeros hicieron públicamente allí de atentar contra mi vida y de elevarlo usted a la autoridad suprema; después, en fin,  de las muchas pruebas que ha dado de insubordinación y de sedición, no están en mi arbitrio admitirlo en el ejército ni en el territorio de la República.
            Felizmente hasta ahora reina en uno y otro la mejor armonía y subordinación; nada aspiro sino salvar a la patria, y si me disputan alguna preferencia es la de ir delante de los demás al encuentro del enemigo, y la de ejecutar mis órdenes con la más estricta y ciega obediencia.  La presencia de usted entre nosotros turbaría todo el orden, volvería a encender las discordias, haría revivir las odiosas y destructoras pretensiones que se han extinguido ya, y volvería inevitablemente en sus ruinas al ejército y a la naciente República.
            Por todas estas consideraciones me veo en la forzosa necesidad de impedir a usted y a sus compañeros en el desembarque que solicitan, y lo prevengo se prepare para trasbordarse con ellos a un buque que los llevará con seguridad a las colonias antiguas
            Luego que la República esté del todo libre y tranquila permitiré a usted que venga a habitar con nosotros.  Entonces las pasiones se harán calmado y no habrá justos temores”.
                                             
  El mismo día 6 Bolívar abre operaciones hacia el centro, pero el general Carlos Soublette que se había adelantado con las tropas, fue derrotado por Morales el 14 de julio en el Alto de los Aguacates, exactamente cuando Francisco de Miranda moría en la Carraca. Bolívar trató inútilmente de auxiliarlo, pero al final tuvo que retirarse violentamente y embarcarse hacia Bonaire tratando de hacer contacto con la escuadrilla de Brión y poder enderezar de alguna manera el revés sufrido en Ocumare.



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