viernes, 7 de junio de 2013

CAPITULO XV / Aprehensión de Piar


Cedeño, el oficial que hizo preso a Piar

Cedeño deja la Gobernación de Guayana para socorrer al Departamento de Maturín – Los realistas ocupan Carúpano y Cariaco mientras Mariño estaba en Guanaguana – Bolívar aprovecha este suceso que debilita internamente a los rebeldes y procede contra Mariño y Piar – Bermúdez sale de Angostura a reforzar su  División con la brigada de Zaraza -  Cedeño  prepara aprehensión de Piar – Lo captura en Aragua de Maturín  – Carta de Piar para Mariño al siguiente día de su detención reconociendo su error y convocando a la unidad en torno al Jefe Supremo.

            Mientras en Guayana Bolívar logra restablecer severamente la disciplina y unir el Ejército entorno a su jefatura, en el Oriente, especialmente en el Departamento Maturín, no ocurría lo mismo.  Los brotes sediciosos amenazaban la unidad a causa de la conducta de Mariño y Piar que divulgan su descontento por la forma como se manejan los negocios públicos y se ejerce la jefatura suprema.  Bolívar reacciona con disgusto y toma  decisiones, una de ellas que afecta la permanencia del General Manuel  Cedeño en la Gobernación de la provincia porque recibe la orden de marchar con el Escuadrón Caicara contra la sedición de rebeldes en Maturín.

            “Señor General –le escribe al General Cedeño el 17 de septiembre de 1817-  Los distinguidos servicios de V. S. a nuestra Patria, su  amor  al  orden, la  constante  obediencia  que  ha  prestado  V. S.  al  Gobierno, su  señalado  valor  y  pericia  militar, me  han  determinado  á  V. S.  el  mando  de  la  expedición  destinada  á  socorrer  el  Departamento  de  Maturín.
            Las  instrucciones  que  tengo  el  honor  de  acompañar  á  V. S.  modelarán  enteramente  su  conducta  en  esta  importante  empresa  y  delicada   operación. Ella  es  de  tal  naturaleza  que  debe  ejecutarse  con  un  tino  y  pulso  que  produzca  los  resultados  que  el  Gobierno  se  propone.
            V. S. Señor  General, tiene  las  cualidades  que  se  requieren  para  llenar  absolutamente  los  justos  deseos  del  Gobierno  de  la  República. Desengañe  V. S.  á  los  infelices  inocentes  que  por  sencillez  hayan  dejado  seducirse: hágales  V. S.  ver  el  abismo  en  que  algunos  enemigos  de  la  tranquilidad  pública  quieren  sepultarlos  y  hágales  ver  las  rectas y  paternales  intenciones  que  han  guiado  hasta  hoy  los  pasos  del  Gobierno  de  Venezuela.
            Terminada  la  comisión  de  V. S.  regresará  á  esta  plaza  á  encargarse  del  Gobierno  de  esa  Provincia, para  yo  continuar  las  operaciones  de  la  campaña  en  el  Occidente  contra  el  enemigo  común.              Dios  guarde  á  V. S. muchos  años.  Simón  Bolívar”.

            De esta comisión encomendada a Cedeño informa el mismo día al General Andrés Rojas para que se disponga a cooperar.  También informa, tanto a él como al Comandante de las tropas que obran cerca de San Fernando de Apure,  que el General Bermúdez, a la cabeza de su división marcha a incorporar a ella la brigada del General Pedro Zaraza en Chaguaramas y de allí tratar de marchar con tres mil hombres perfectamente armados y bien municionados sobre Calabozo  donde deben hacer un alto hasta que él pueda lanzar la ofensiva hacia  Occidente.

            Mejor enterado de los sucesos de Güiria por el Comandante de la goleta nacional el Cóndor procedente de Jamaica y los de otros buques que han fondeado en las fortalezas de la vieja Guayana, el Jefe Supremo vuelve a escribir al General Cedeño (22 de septiembre) a fin de que tome en cuenta la ventaja que significa para sus planes la derrota de Mariño, subrayando que Güiria ya no puede prestar auxilios ni recursos a quienes fomentan la rebelión, pues están prácticamente cercados tanto por tropas enemigas como por las mismas tropas patriotas que responden a su jefatura.

            “Jamás se ha presentado una ocasión más oportuna, ni una circunstancia más favorable para arrancar hasta las más pequeñas raíces del mal que los enemigos domésticos de Venezuela quieren sembrar” dice Bolívar a Cedeño y lo insta a aprehender a los autores:
            “Vuestra señoría tiene todos los medios para aprehender a los autores, jefes y partidarios de este horrendo crimen dejando para siempre purgado ese suelo de los monstruos que querían convertirlo en su teatro de abominaciones.
            Piar, solo, sin partidarios y sin espacio siquiera donde vagar, debe infaliblemente caer en manos de usted.  Vuestra señoría debe aprehenderlo, a él y a los que lo sigan sin que nada pueda salvarlo del poder de usted; de manera que los acontecimientos inesperados de Güiria aseguran más el éxito feliz de la comisión de usted.
            El Capitán Esteves, Comandante del Cóndor, asegura que el Comandante Benn de la Guardia de Honor del General Mariño debe regresar de Trinidad a Maturín.  Este y los más que indique a usted el general Sánchez, que los conoce, deben ser asegurados y conducidos con los demás facciosos, como también Isaba, Montes y demás Jefes que han seguido a los revolucionarios de esa plaza.
            Usted no debe permitir por ninguna causa la evasión de Piar, debe necesariamente ser aprehendido, y vuestra señoría de volver trayéndolo consigo, pues si se frustra la captura de éste, la facción no queda enteramente ahogada y extinguida; nada pues puede omitirse en su aprehensión”.

            Dos días después recibe noticias del Almirante Brión, según la cual la goleta Tigre no responde a su mando y ha desembarcado tropas en dirección a Maturín.  Ante esa situación el Jefe Supremo previene tanto a Cedeño como a Andrés Rojas para que actúen colaborando con una flechera que ha sido despachada para  someter al Capitán de la goleta y reembarcar la tropa con destino a Angostura.  Ratifica la necesidad de aprehender cuanto antes a Piar, del que ha sido informado tomó la ruta de Cumanacoa.  La orden de aprehensión ha sido extendida contra Mariño, Benn, Fouchet y otros que deben ser remitidos al Cuartel General de Angostura con la mayor seguridad.

            El General Andrés Rojas informa al Libertador en oficio del 18 de cuanto se ha hecho por llevar a cabo la captura de Piar y le da cuenta de todo lo dicho por él en su contra  para ganarse el favor de oficiales y tropas.  Asimismo le impone de la impotencia y debilidad a que se halla reducido Piar en Cumanacoa, sin municiones ni de donde tomarlas y seguido por un corto número de soldados.

            Bolívar, responde al General Rojas, calificando  de ridícula como despreciable la nueva invención a que Piar se ha acogido y que, por supuesto, a nadie puede alucinar con ella.

            “Las tramas y genio revoltoso de Piar, en estas circunstancias en que aun no estamos perfectamente tranquilos, son muy temibles.  Los individuos todos de la República deben empeñarse en su aprehensión.
            Las fuerzas reunidas del señor General Cedeño con las de U.S., deben llenar los deseos justos del Gobierno.  US debe tomar en la aprehensión de este faccioso el más vivo, decidido interés.  Si no se logra su captura, ni Maturín ni la Provincia de Cumaná estarán tranquilas jamás, mientras existan en el corazón de ellas el germen de la discordia.  Así pues, reitero a US la orden expresa de no perdonar medio, diligencias, ni sacrificio para su aprehensión”.

            Carta de semejante tenor cursa con destino al General Cedeño recordándole que “la patria y la felicidad general, reclaman imperiosamente el castigo del faccioso que las perturba.  Las fuerzas de usted, señor General,  pero sobre todo el valor e interés de usted por el bien público, son más que suficientes para la aprehensión de Piar y de sus partidarios.  Las circunstancias son las más oportunas; aprovéchelas y proceda a desempeñar su importante comisión conforme a mis instrucciones”.

            Cedeño que había salido de Angostura con su escuadrón el 20 de septiembre, se detiene en El Tigre y adelanta  al Teniente coronel Juan Francisco Sánchez hasta Maturín para preparar con Andrés Rojas comandante de la plaza, la localización y captura de Piar. Más tarde Cedeño reanuda la marcha, llega a Maturín el 25 a las ocho de la noche y recibe información de Rojas y Sánchez de que Piar se halla en Aragua de Maturín con unos 100 fusileros aproximadamente comandados por el Teniente coronel Francisco Carmona.  Inmediatamente mandó al Comandante Remigio Femayor viniese con cuarenta hombres y éste se presentó al día siguiente  a las diez de la mañana, cuando recibió instrucciones de marchar sobre Aragua de Maturín. Cedeño salió más tarde a reunirse con él.

En Aragua de Maturín, Piar acostumbraba acampar con su tropa en el hato “El Potrero”, y en el pueblo solía pernoctar en una casa contigua a la de doña Rosa Cabello de Silva, quien lo despertaba por la mañana con una humeante taza de café.

            El 27, a las cuatro de la mañana, entró Cedeño en Aragua de Maturín, se unió a los hombres comandados por el Comandante Femayor y sin perder tiempo se dirigió a la casa donde según le habían informado, se hallaba el General Piar, mientras el Alférez José Peralta era destinado con un piquete de carabineros a observar los movimientos de la infantería de Piar que estaba acuartelada. En eso se presentó el comandante Francisco Carmona y cuando el Alférez trataba de impedirle el paso hacia el cuartel de su tropa, llegó el Teniente coronel Juan Francisco Sánchez y tomándolo por el brazo se retiro a conversar con él.

            Cedeño ya se había hecho recibir por Piar y dirigiéndose a él con tono natural y resuelto, le dice:

-Compañero, vengo a buscarlo a usted de orden del Jefe Supremo.

Piar le contestó:

-Nada tiene que hacer conmigo el Jefe Supremo de esta tierra.

Cedeño, entonces, dirigiéndose al oficial ayudante de campo de Piar, Teniente José María Aguilera,  le ordenó:

-Teniente, mande usted a ensillarle la mula al General –pero éste le respondió:

-No quiero.  Yo no obedezco sino a mi General Piar.

Entonces, Cedeño dio al Teniente un golpe de sable inutilizándole el brazo izquierdo. 

            Poco después salió Piar de su casa con intención de dirigirse a la infantería, seguido por Cedeño y otros oficiales, Peralta pasó a formarse con su tropa al tiempo que salía el Comandante Carmona con su caballería.  Mándale a hacer alto y alinearse.

            Carmona tuvo un intercambio de palabras con el General Cedeño que fue aplacado por el oficial Sánchez. Luego Cedeño volvió a la carga tratando de persuadir a Piar sobre la necesidad de que lo siguiese a Maturín con arreglo a la orden del Jefe Supremo, pero Piar  se resistía:

-Sólo en la punta de una lanza podrá llevarme usted a Maturín.

            -General, he traído tropas para conducirlo, no en la punta de una lanza sino para hacerlo obedecer. 

            Luego se dirigió a la infantería de Piar:

            -No he venido a hacerles la guerra porque todos somos hermanos, sólo he venido a cumplir la misión de conducir al General Piar a la presencia del Jefe Supremo.

            Pero el General Piar lo interrumpe:

-General Cedeño, hace mal usted en seducir mi tropa -y desenvainando su espada ordena:
-Comandante Carmona, póngase a la cabeza de la infantería.

 En ese instante el oficial Sánchez tira de su sable e intervienen Cedeño y otros oficiales, arropan a Piar, lo desarman y hacen preso por la fuerza.  Carmona no interviene, permite que su Jefe sea arrestado apoyándose en la caballería de Cedeño, mientras impotentes algunos elementos de tropa y oficiales de Piar se dispersan y salen corriendo hacia el monte.

            Cedeño más tarde dijo a Piar excusara el procedimiento, pero cumplía orden del Jefe Supremo de conducirlo a como diera lugar al Cuartel de Angostura, dada su manifiesta resistencia, pero que nada debía temer puesto que sólo se pretendía poner en claro situaciones que perjudicaban la unidad del ejército y conciliar las diferencias.  El General Piar accedió y aunque protestó la forma como había sido traicionado e irrespetada su jerarquía, reconoció su error y quedó convencido de que lo más sensato era cobijarse bajo una sola causa, bajo una sola bandera y bajo un sólo jefe. Ya en Maturín, a donde fue conducido esa misma mañana, así lo manifiesta  en la siguiente carta enviada al General Santiago Mariño:

“Maturín, 28 de septiembre de 1817.  Estimado General:  Un acontecimiento que no esperaba me puso en  manos  del General  Cedeño, quien  autorizado  por  el  Jefe  Supremo  de la  República  se  presentó  en  Aragua  el  27  del  corriente  a  las  3  de  la  mañana, su  objeto  era  conducirme  a  la  Provincia  de  Guayana  para  tener  una  entrevista  con  el  Jefe  Supremo  y  la  reconciliación  con  sus  amigos. Yo  mi  querido  amigo  me  hubiera  defendido  con  la  tropa  que  mandaba  compuesta  de  80  fusileros,  el  General  Cedeño  solo  traía  40  hombres  de  caballo, pero  la  traición  que  hizo  a  mi  confianza  el  Comandante  Carmona  corto  mi  resolución, acontecimiento  que  miro  como  un  precursor  de  la  República, de  la  extinción  de  los  tiranos  y  de  la  libertad  del  Estado.
            Cuando  yo  quise  disponer  de  las  tropas  contra  los  que  intentaban  a  la  sombra  del  pabellón  contra  mi  alta  jerarquía,  el  Comandante  Carmona  los  hizo  desfilar  y  se  formó  apoyando  la  caballería, lo  que  sirvió  de  señal  para  declararme  prisionero.
            Este  acontecimiento  mi  querido  amigo  os  debe  servir  de  escuela  para  conocer  el  resultado  de  los  partidos  entre  individuos  que  hayan  cubiertos  de,  un  mismo  cielo,  que  siguen  una  misma  causa,  y  hacen  unos  mismos  sacrificios: en  los  momentos  en  que  se  divide  un  pueblo  y  aparecen  mandando  los  jefes  de  la  Sociedad  ya  no  hay  seguridad,  y  el  que  se cree  más  apoyado  es  el  primero  que  se  sacrifica. Estas  son  las  circunstancias  en  que  nos  hallamos  y  es  necesario,  y  de  una  necesidad  absoluta  de  que  mande  un  hombre  a  Venezuela  ¿ Y  quien  debe  ser?  Naturalmente  está  llamado  al  mando  supremo  del  Estado  el  General  Bolívar, no  hay  una  circunstancia  en  que  no  apoye  esta  verdad, pues  si  es  innegable  este  principio unámonos compañero  y  amigo  con  el  General  Bolívar  que  es  el  Jefe  que  más  desea  esta  satisfacción  que  tantos  bienes  trae  a  la  República.
            Yo  por  mi  parte  he  resuelto  en  mi  corazón  no  militar  bajo  otras  banderas  que  aquellas  que  manda  el  Jefe  Supremo,  pues  he  conocido  mi  error,  y  el  sacrificio  que  iba  a  hacer  de  la  República  por  un  motivo  que  no  tenía  de  legal  que  los  resentimientos  de  mi  corazón,  no  os  puedo  decir  más  para  animaros  adoptar  el  partido  de  la  unidad  de  la  República  pues  de  este  modo  participaremos  de  la  gloria  que  conseguirán  todos  los  que  contribuyen  a  la  Libertad  general  de  la  República.
            Yo  hablo  con  libertad,  y  sólo  manifiesto   los  sentimientos  de  mi  corazón,  créeme  tú  eres  el  Segundo  de  la  República  y  cuando  el  General  Bolívar  se  separe  de  estas  provincias  yo  debo  hallarme  a  tu  lado,  y  todas  estas  circunstancias  reunidas  me  hacen  hablar  con  franqueza.
            Cuando  fui  sorprendido  creí  haber  caído  en  manos  de  mis  enemigos,  pero  cuanto  se  engaña  el  corazón  del  hombre;  yo  herido  tratado  con  toda  dignidad  de  mi  carácter y  una  porción  de  amigos,  han  derramado  sobre  mi  alma  la  confianza,  el  consuelo  y  la  esperanza  todo  lo  que  encontré  en  Maturín,  son  documentos  de  unidad  de  amistad,  y  de  concordia,  no  te  engañes  créeme.  Piar”.  

Piar, no obstante, se mordía de resentimiento contra el jefe de su guardia personal Francisco Carmona, cumanés que para entonces contaba 21 años. Hijo de madre venezolana y de padre español.  Lo había conocido en 1813 durante la Expedición de Chacachacare organizada por Mariño y estuvo a su lado durante la campaña de Guayana donde también Carmona entablo amistad con el General Cedeño, el mismo que en Aragua de Maturín lo sedujo para lo que Piar siempre consideró como traición y Bolívar como un acto patriótico.  Carmona desde entonces  seguirá activo al lado de su paisano el General Bermúdez  y seguirá a Bolívar hasta Colombia donde muere asesinado en la Ciénega de Santa Marta en 1853.

 


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