martes, 4 de junio de 2013

CAPITULO XXI / Careo y Confrontación de Piar

En la ciudad de Angostura, el once de octubre de 1817, el Juez Fiscal, en vista de quedar concluidas las ratificaciones, mandó se procediese al careo y confrontación del acusado General Manuel Piar con los nueve testigos que han declarado en esta causa, para lo cual se citaron a todos para las once de la mañana de ese día a la casa que sirve de prisión.

            En dicho día, mes y año a las once de la mañana, el señor General de Brigada, Fiscal en esta causa, pasó con asistencia del Secretario, y el oficial defensor, a la casa que sirve de prisión al General Manuel Piar, teniendo citados para una hora antes y para dicho lugar a todos los testigos que declaran en este proceso, mandó traer a su presencia al acusado General Manuel Piar para practicar el careo y confrontación, y habiéndole  hecho levantar la mano derecha y
            Preguntando.- ¿Juráis a Dios y prometéis a la República decir verdad sobre el punto que os voy a interrogar? Dijo, “sí juro”; y haciendo entrar en el calabozo al segundo testigo, Coronel Pedro  Hernández, por no haber concurrido el primero a la citación, le hizo dicho señor poner la mano derecha tendida sobre el puño de su espada, y
            Preguntando si bajo su palabra de honor promete a la República decir verdad en lo que se le va a interrogar; dijo, “sí prometo”.
            Preguntando al acusado si conoce al testigo que se le presenta; si sabe le  tenga odio o mala voluntad, y si  le tiene por sospechoso: dijo que conoce al testigo que se le presenta; que es el ciudadano  Pedro Hernández, Coronel de caballería; que no cree le tenga odio, y que nunca le ha tenido por sospechoso; y habiéndole leído en este estado la declaración del segundo testigo, y preguntando si se conforma con ella: dijo, que no se conforma en lo que el testigo dice de haberle convidado a la conspiración de que se le acusa, para asesinar a todos los hombres blancos; que este es un proyecto que jamás habría podido entrar en su cabeza; que él sí se ha quejado con el Coronel Hernández de las injusticias que se le habían hecho;  de los proyectos de asesinatos contra él  que le habían hecho concebir; que también cree le  diría que no serviría más en su Gobierno donde se le había tratado de ladrón y que el testigo puede haber entendido mal o padecido equivocación en los propósitos de conspiración, que no han existido ni aun en su entendimiento.
            Preguntando el testigo si conoce al que tiene presente y si es el mismo por quien ha declarado, y qué  se le ofrece  decir a lo que el  acusado reprueba en su declaración: dijo, que conoce al que tiene presente, que  es el General Manuel Piar, el mismo por quien ha declarado; que los reparos que pone el acusado en su declaración carecen de fundamento,  pues  que ha pasado justamente lo que tiene  dicho, sin que lo hubiera oído quejarse entonces de que lo trataban de ladrón como ahora expone; que de nuevo se afirma en lo que tiene declarado, y de no quedar conformes el testigo y acusado en esta confrontación; lo firmaron con el fiscal y el presente Secretario.
                                                                    
Inmediatamente en el mismo día, después de haber salido el que quedaba confrontado, hizo dicho señor comparecer al tercer testigo, Teniente Coronel José Manuel Olivares y habiéndole hecho poner la mano derecha tendida sobre el puño de su espada y
            Preguntado si promete a la República bajo su palabra  de honor, decir verdad en lo que se interrogase: dijo “sí prometo”.
            Preguntado el acusado si conoce al testigo que se le presenta, si sabe le tenga odio o mala voluntad, si lo tiene por sospechoso: dijo, que sí lo conoce, que es el ciudadano José Manuel Olivares, Teniente Coronel de caballería, que no sabe le tenga odio ni mala voluntad y que no le tiene por sospechoso; y habiéndole leído en este estado la declaración del referido testigo, y preguntado si se conforma con ella: dijo, que no niega que con el testigo se ha quejado de las injusticias que se le habían hecho, que le decía que se iba, que aquí era perseguido y que no encontraba otra causa para su persecución que la de ser pardo; pero no se conforma en lo que dice en cuanto a la conspiración para asesinar a los hombres blancos, pues que sólo habiendo perdido el juicio el acusado podía haberse producido de  semejante manera, de lo que no conserva la menor idea, pues que en aquella época tenía su imaginación trastornada por el cúmulo de injusticias que se le habían  hecho, atacando su reputación y su honor; que ciertamente se quejaba con sus amigos, como lo hizo con el testigo que esta presente, pero que se examine su archivo, como ya tiene dicho otra vez, a ver si se encuentran listas, proyectos o correspondencias que puedan tener relación con el plan de conspiración y de asesinato de que se le acusa.
            Preguntado el testigo si conoce al que tiene presente y si es el mismo por quien ha declarado y qué se le ofrece decir  a lo que el acusado reprueba en su declaración: dijo, que conoce al que tiene presente, que es el General Manuel Piar, el mismo por quien ha declarado; que en cuanto a lo que dice no se conforma con su declaración, dice  que lo que dijo entonces es lo que verdaderamente  pasó, en que  de nuevo se afirma, y de no quedar conformes el testigo y acusado en esta confrontación lo firmaron con dicho señor y el presente secretario.
                                                                                    
            Inmediatamente, en el mismo día, después de haber salido el que queda confrontado, hizo dicho señor comparecer al cuarto testigo, Alférez José Peralta, y habiéndole hecho poner la mano derecha  tendida sobre el puño de su espada y
            Preguntado si bajo su palabra de honor promete a la República decir verdad en lo que se le preguntare: dijo, “sí prometo”.
            Preguntado el acusado si conoce al testigo que  se le presenta, si sabe le tenga odio o  mala voluntad, y si lo tiene por sospechoso: dijo que lo conoce sólo de vista, y que no sabe le tenga odio, ni lo tiene por sospechoso; y habiéndole leído en este estado la declaración del referido testigo y preguntado si se conforma con ella: dijo, que se conviene con su declaración y que se remite  de nuevo a lo que en este particular tiene dicho en su confesión.
            Preguntado el testigo si conoce al que tiene presente, y si es el mismo por quien ha declarado: dijo, que conoce al que tiene presente, que es el  señor General Manuel Piar; que de nuevo se afirma en lo que tiene declarado, y de quedar conformes testigo  y acusado en esta  confrontación lo firmaron.
           
            Inmediatamente el mismo día después de haber salido el que queda confrontado,  hizo el mencionado señor Fiscal comparecer al quinto testigo, Capitán de navío Antonio Díaz, y habiéndole hecho poner la mano  derecha tendida sobre el puño de su espada y
            Preguntado, si promete a la República bajo su palabra de honor decir  verdad en lo que se la va a interrogar: dijo, “sí prometo”.
            Preguntado el acusado si conoce al testigo que tiene presente, si sabe le tenga odio o mala voluntad y si le tiene por sospechoso: dijo, que lo conoce y que es el ciudadano Antonio Díaz, Capitán de navío de la armada de la República; que no le ha dado motivo para creer le tenía odio  ni mala voluntad y que tampoco lo tiene por sospechoso; y habiéndole leído en este estado la declaración del referido testigo, y preguntado si se conforma con ella : dijo, que no se acuerda haber tenido conferencia particular con el testigo presente; que bien puede ser en paseo o sociedades se haya quejado en su presencia, como lo ha hecho con otros muchos, de la persecución  experimentada y de las injusticias que se le habían hecho, pero pregunta ¿cómo podía pensar, sin haber perdido el juicio, en formar tropas para  venir a atacar al Gobierno de esta Provincia  que tenía un grande ejército, cuando toda la perspectiva que se le presentaba era el General Mariño batido y sus fuerzas reducidas a ciento y  pico de fusileros sin recursos de armas ni de municiones?
            Preguntado el testigo si conoce al que tiene presente y  si es el mismo por quien ha declarado, y qué se le ofrece decir a las objeciones que el acusado hace a su declaración: dijo, que conoce al que tiene presente, que es el General Manuel Piar, el mismo por quien ha declarado; y que pues rebate y niega todas las proposiciones y comprometimientos que le hizo, pregunta, ¿con qué miras fue, pues, que el acusado le ofreció hacerlo Almirante de la República? Que de nuevo se afirma y ratifica en lo que tiene declarado, y de no quedar conformes testigo y  acusado en esta confrontación, lo firmaron junto con el Juez y el  Secretario.
                          
            Inmediatamente en el mismo día, después de haber salido el que queda confrontado, hizo dicho señor Juez comparecer al sexto testigo, Capitán Ramón Machado, y habiéndole hecho poner la mano derecha sobre el puño de su espada, y
            Preguntado.- Si bajo su palabra de honor promete a la República decir verdad  en lo que se le preguntare, dijo: “sí prometo”.
            Preguntado el acusado si conoce al testigo que se le presenta, si sabe le tenga odio o mala voluntad y si lo tiene por sospechoso: dijo, que sí lo conoce, que el ciudadano Ramón Machado, Capitán de infantería, y que no sabe le tenga odio,  ni lo tiene por sospechoso: y habiéndole leído en este estado la declaración del referido testigo, y preguntado si se conforma con ella: dijo, que en lo relativo a la intimación que le fue hecha por el General Bermúdez de la orden del Jefe Supremo para que el acusado pasase al Cuartel  General de Casacoima, se conforma con la declaración del testigo, pero no con nada de lo que dice ha oido decir sobre el proyecto de conspiración de que se le acusa, pues además  de que  el testigo se refiere sólo a simples dichos, reproduce lo que en este mismo día tiene dicho y anteriormente en su  confesión, de que estas son calumnias.
            Preguntado el testigo si conoce al que tiene presente y si es el mismo por quien ha declarado, y qué se le ofrece decir a lo que el acusado reprueba sobre su declaración: dijo, que conoce al que tiene presente, que es el General Manuel Piar el mismo por quien ha declarado, que sobre los reparos que hace en su declaración, el declarante se ha referido a lo que oyó decir al Comandante de Cucasana y al Coronel Sánchez, que de nuevo se afirma en lo que tiene declarado, y de quedar conformes testigo y  acusado en esta confrontación, lo firmaron con el Juez y el Secretario.

            Inmediatamente en el mismo día, después de haber salido el que  queda confrontado, mandó dicho señor Juez comparecer al séptimo testigo, Timoteo Díaz, el cual, no habiendo concurrido a la citación, hizo entrar al octavo testigo José Claro Sixto, y habiéndole hecho levantar la mano derecha, y preguntado: “juráis a Dios y prometéis a la República decir verdad en  lo que se os va a interrogar?  Dijo: “sí juro”.
            Preguntado el acusado si conoce  al testigo que se le presente; si sabe le tenga odio o mala voluntad; si le tiene por sospechoso: dijo, que no se acuerda haberlo visto, y por lo tanto, no sabe le tenga odio  ni si es sospechoso; y habiéndole leído en este estado la declaración de dicho testigo, y preguntado si se conforma con ella: dijo, “que sí se conforma”.
            Preguntado el testigo si conoce al que tiene presente, y si es el mismo por quien ha declarado, dijo: que conoce al que tiene presente, que es el señor General Manuel Piar, el mismo por quien ha declarado, y de quedar conformes testigo y acusado en esta confrontación, lo firmaron.
             
            Inmediatamente, en el mismo día, después de haber salido el que queda confrontado, hizo dicho señor comparecer al noveno testigo, Teniente Coronel Francisco Pildain, y habiéndole hecho poner la mano derecha tendida sobre el puño de su espada y
            Preguntado.- Si bajo su palabra de honor promete a la República decir verdad en lo que  se le preguntare: dijo, “sí prometo”.
            Preguntado el acusado, si conoce al testigo que se le presenta, si sabe le tenga odio o mala voluntad, y si lo tiene por sospechoso: dijo, que sí lo conoce, y no sabe si le tenga odio ni lo tiene por sospechoso; y habiéndole leído en este estado la declaración del referido testigo, y preguntado si  se conforme con ella: dijo,  que la especie de mantuano a que se refiere el testigo, la ocasionó una incomodidad que acababa de tener con un sujeto que había declarado atrozmente contra su conducta en la Villa de Aragua; que lo demás que  dice son las quejas que el acusado a hecho varias veces, y que no ha negado, y que no sabe cómo  el testigo no le ha oído predicar a favor de la unión, cuando lo hacía en todas partes y a todas horas; y añade que ¿cómo es posible que haya existido el proyecto de conspiración que se le imputa, y  estando en Maturín el acusado en donde es generalmente querido, a nadie ha convocado ni con nadie ha tratado del asunto, teniendo allí amigos muy antiguos y de la mayor confianza?
            Preguntado el testigo si conoce al que tiene presente y si es el mismo por quien ha declarado, qué se le ofrece decir sobre lo que el acusado a expuesto: y dijo, que conoce al que tiene presente, que es el señor General Manuel Piar, el mismo por quien ha declarado; que nada tiene que decir en lo que ha expuesto, y de quedar conformes testigo y acusado en esta confrontación, lo firmaron junto con el Juez y el  Secretario.
                           
            En la ciudad de Angostura, a 12 de Octubre de  1817, a las diez de la mañana, el  General de Brigada, Carlos Soublette, Fiscal en este proceso, pasó con asistencia del Secretario a la casa que sirve de prisión para continuar el careo, teniendo citados para dicha  hora y lugar a los testigos  que faltan de confrontar y mandó traer a su presencia al General acusado Manuel Piar, y haciéndole levantar  la mano derecha  y
            Preguntado.- ¿Juráis a Dios y prometer a la República decir verdad sobre el punto de que os voy a interrogar? Dijo, “sí juro”, y haciendo entrar en el calabozo al primer testigo, Coronel Juan Francisco Sánchez, le hizo dicho señor poner la mano derecha tendida sobre el puño de su espada, y
            Preguntado, si bajo su palabra de honor promete a la República decir verdad sobre lo que  se le va a interrogar: dijo, “sí prometo”.
            Preguntado el acusado si conoce al testigo que se le presenta, si sabe le tenga odio o mala voluntad y si le tiene por sospechoso: dijo, que conoce al testigo que está presente, que es el Coronel ciudadano Juan Francisco Sánchez, que sin embargo que es notorio lo acontecido en el Pueblito, no concibe le tenga odio ni mala voluntad, porque no le ha hecho daño alguno y que por lo tanto tampoco lo reputa por sospechoso; y habiéndole leído en este estado la declaración  del referido testigo y preguntado si se conforma con ella: dijo, que se conforma en cuanto a la relación que hace  de lo ocurrido en Aragua, y a su fuga de esta ciudad que ya tiene confesado, pero en cuanto a lo  demás de la declaración del presente  testigo y a lo que lee en el documento número primero, sin embargo que no puede asegurar que el testigo mienta, le es imposible traer a su memoria todas las especies que detalla,  pues se contraen precisamente a  una época en que el acusado tenía su imaginación tan acalorada que casi podía considerarse como un loco; que sí se acuerda que con el presente testigo se quejó  de las injusticias que había experimentado, atribuyendo sus persecuciones a su clase; y también se acuerda de haberle dicho que se iba a reunir al General Mariño, que estaba seguro lo trataría con más generosidad que la que aquí había experimentado; y que no conviene en la fuga que se le atribuye haber intentado después de su  arresto en Aragua.
            Preguntado el testigo si conoce al que tiene presente, si es el mismo por quien ha declarado, y qué se le ofrece decir  a lo que el acusado acaba de exponer en su declaración: dijo, que conoce al que tiene presente, que es el señor General Manuel Piar, que es el mismo por quien ha declarado, y que respecto a que éste dice no acordarse de los principales puntos de su declaración, y que  constituye la base de este procedimiento, él estaba pronto a repetir de nuevo y a la voz todas las particularidades ocurridas en la sesión que tuvo con el acusado, y que estaba cierto de que se convencería de la verdad con que declaró; a lo que repuso el acusado que estando enteramente detalladas las declaraciones y documentos  que se le han leído, y no existiendo en su memoria lo que ha expresado no se acuerda, está cierto de no recordarlo, aunque se le vuelva a repetir, pues todo lo leído lo tiene muy presente, y sólo se lograría prolongar una sesión que aumenta sus tormentos; a lo que añadió el testigo, que de nuevo se afirma en lo que tiene declarado, y de quedar conformes  testigo y acusado en los términos que se han detallado, lo firmaron con el Juez Fiscal y el Secretario.
                                              
            Inmediatamente en el mismo día,  y  después de haber salido el que queda confrontado, mandó el Juez, compareciese el séptimo testigo, Timoteo Díaz, y habiéndose contestado que subsistía su deserción, mandó se pusiese por diligencia.

En dicho día, mes y año, habiendo el oficial defensor pedido el proceso, le fue entregado  en 59 fojas  útiles y mandó se pusiese por diligencia.

 



                                



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